Dark shadows (2012) – Tim Burton

Qué me tragué: Sombras tenebrosas (2012) dirigida por Tim Burton. Desde la introducción, magistral por otra parte, como cuento gótico, ya tenemos constancia de la transformación del heredero del imperio Collins, Barnabas Collins, en vampiro por toda la eternidad. Por despecho, una de sus sirvientas, diestra en la brujería, no se conformará con ello y le encerrará durante dos siglos en un atáud. En 1972, saldrá fortuitamente de nuevo al mundo y tendrá que enfrentarse, no sólo a un montón de avances y cambios, sino también a sus peculiares descendientes, que malviven en la mansión familiar mientras dejan morir el negocio que los padres de Barnabas pusieron en pie.

Qué tal digestión hice: muy entretenida, hasta la última cucharada. Se nota que éste es un proyecto en el Burton y Deep han depositado todas sus ganas y expectativas, se basa en una serie de los años 70 que ambos veían con devoción y que se extendió en el tiempo durante la friolera de 1250 episodios. Esa condensación de contenidos sea quizá lo que explique que la estructura se hace un poco rara al principio. En cualquier caso, se hace terriblemente amena y arranca carcajadas en suficientes ocasiones. Ya desde la introducción al más puro estilo burtoniano de cuento gótico, nos damos cuenta de que estamos frente a una de esas películas que el director ha tratado con mimo utilizando a todo su equipo habitual (Deep, Boham-Carter, una estilosa Pfeiffer recuperada después de 20 años, y hasta Danny Elfmann) y el imaginario que ha hecho las delicias de sus fans desde siempre. Curiosos cameos: el obvio de Alice Cooper, por el que parece que no pasa tiempo, y el Barnabas de la serie original como uno de los invitados a la fiesta. También me gustaría llamar vuestra atención sobre las caracterizaciones porque me parecen un trabajo soberbio; casi tan soberbio como la voluptuosidad de Eva Green, ¿quién no sucumbiría? ¡Ah! y la banda sonora es genial, tan setentera y bien elegida con la acción en curso que parece un personaje más. Recomendable, pero es que yo soy fan, igual la cosa es demasiado parcial.

Qué hubiera dicho mi madre: me encanta. Es muy divertida y ya estaba bien que viéramos una de risa maja para variar. Además, esto de que salgan vampiros y brujas y monstruitos mezclados con la gente normal y que no les asuste casi nada me encanta, son como las pelis que me veía cuando era jovencita pero en su reverso gracioso.

Puntuación: 7,5 / 10

 

Dawn of the dead (2004) – Zach Snyder

Qué me tragué: Amanecer de los muertos (2004) de Zach Snyder. Remake del clásico del mismo título (que fue traducida en España como Zombi y que era la secuela de la celebérrima Night of the living dead) dirigido en 1978 por George A. Romero. Tras el estallido de una plaga que convierte a las personas en muertos vivientes ávidos de carne humana, algunos supervivientes de Wisconsin deciden ponerse a salvo en un centro comercial y esperar la evolución de la enfermedad o que alguien les rescate. Allí deberán no sólo defenderse de la amenaza zombi, sino también aprender a convivir con otros desconocidos que miran por su propio interés.

Porqué: porque el clásico de Romero es uno de los grandes hits de mi vida y porque el género zombi es uno de mis favoritos, pese a que se haya puesto tan de moda que se descalifica solo. Porque la Sexta, en un acierto inesperado, la programó para la noche de Año Nuevo.

Qué tal digestión hice: normalona, como un menú del día en un restaurante de barrio. Dejando al margen el filme original de Romero, ésta es una película de zombies moderna que, paradójicamente, es ya clásica. Como ya se introdujera en 28 días después (piedra de toque del género y punto de reinicio), los zombies corren que se las pelan y, aunque siguen siendo bastante elementales, se dan bastante maña para conseguir los que quieren (cerebros, cerebros, cerebros). Los protagonistas (los que se supone que no están muertos, aunque se distingan poco de los no muertos, la verdad) quedan simplones y poco definidos. Aunque los conflictos que se plantean entre ellos son interesantes, no se resuelven de una manera inteligente ni se les saca partido. El hecho de tener un grupo de desconocidos encerrados en un centro comercial con una plaga zombi cercándolo debería haber dado más de sí y, sin embargo, estamos todos el rato deseando que haya sangre, slasher y vísceras, porque así al menos se nos pasará el tiempo más deprisa. A Sarah Polley, quizá sea por culpa de la Coixet, no hay quien se la crea de heroína. Me quedo con la escena del parto porque es una de las pocas cosas que no había visto todavía y de lo poco realmente original que hay en todo el metraje. Tiene algunos puntos graciosos y violencia extrema, dos cosas que encuentro entretenidas. No pasará a la historia del cine, ni siquiera en un género como al que pertenece, pero vale para pasar el rato. Ojo: no quitéis la película antes de terminar con los créditos finales u os perderéis el desenlace. Como la vi en televisión, agradezco a los programadores de la Sexta que no me dejaran a medias.

Qué hubiera dicho mi madre: si ambientan esta película en nuestros días, ¿cómo es que los protagonistas no han visto ni una sola de zombies para saber lo que está pasando o lo que tienen que hacer? ¿por qué siguen siendo tan tontos y mueren de la manera más ridícila? Vale que hay una plaga, pero si le muerden a tu colega, a tu padre o a tu novio ya sabes que tienes que pegarle un tiro o se te merienda. No me gusta que me tomen el pelo.

Puntuación: 5.5 / 10

 

Invasion of the body snatchers (1956) – Don Siegel

Qué me tragué: La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) de Don Siegel. En un pequeño pueblo californiano donde todos se conocen, la gente comienza a comportarse de una forma cada vez más extraña. Los cadáveres desaparecen y el protagonista y su seducida amiga se verán envueltos en una persecución en busca de la verdad.

Por qué: Porque es uno de esos hitos del cine negro, de la serie B y de los grandes clásicos que no podía perderme.

Qué tal digestión hice: Breve pero entretenida. Hoy en día, con la de vueltas, revueltas y remakes que ha sufrido esta película, el original queda un poco deslucido y hasta chanante – pese a que todos sus sucesores, La invasión de los ultracuerpos, la olvidable tv-movie Invasion y la pésima Invasion con Nicole Kidman, han sido francamente decepcionantes, amén de aportar nada a la película inicial. Sin embargo, si nos sustraemos a la época en que se estrenó, supongo que debió tener un gran éxito ya que en sus ochenta minutos justos le da tiempo a plantear un guión sin sorpresas pero perfecto formalmente que reviste una crítica de la guerra fría y del espionaje de terror puro y ciencia-ficción. Especial atención a las vainas espaciales que, pese a contener réplicas de seres humanos, parecen ser ligeras y livianas como cartón piedra.

Qué hubiera dicho mi madre: ¿Otra de tus antigüallas? Esta me da más risa que miedo, me recuerda al pueblo de los malditos.

Puntuación: 7 / 10

Cortos sobre zombis (2005-2009) – VV. AA.

Qué me tragué: una serie de cortometrajes con temática común: los zombis que proyectaban en La Casa Encendida.

Porqué: porque los zombies son una de mis filias.

Qué tal digestión hice: ligera y variada, como un tapeo. En principio, con los cortometrajes es más fácil tener una sensación agradable porque los escasos minutos que habitualmente duran sólo tienen clímax; pero cierto es que si el cortometraje parte de una mala idea, serán diez o quince minutos largos, largos. Los cortos que se proyectaron fueron:
Food For Thought, de Will Hartman EE.UU., 2008. 9 min – Dos impulsivos estudiantes zombis aprenden una lección de abstinencia después de ser pillados por su profesora. Este es bastante divertido y satírico. Guarda similitudes con las reprimendas pro-castidad de los años 50 (además de una estética parecida) aunque los zombis quedan bastante cutres (son más susceptibles de pasar por góticos, la verdad).
Arbeit Für Alle, de Matthias Vogel y Thomas Overlies. Alemania, 2008 13 min. Documental de ficción en el que se muestra una visión futurista del mundo laboral. Un futuro de horror. Aquí la temática zombi es accesoria: se centran en mostrar las bondades de un supuesto servicio de asistencia a trabajadores de avanzada edad. Corto de protesta social y con una fotografía típicamente alemana. Buenos efectos de maquillaje y guión inteligente.
La curiosa conquista del ampere, de Ramón Orozco. México, 2008 12 min. La increíble historia del joven electricista Chincoya, que muere accidentalmente en su lugar de trabajo al recibir una descarga eléctrica. Este corto fue el que más me gustó con diferencia de todos los demás. Ácido, original, casi tierno y con una fotografía muy muy cuidada.
Paris by night of the living dead, de Grégory Morin. Francia, 2009 12 min. París ha sido conquistada por una horda de zombis. Los muertos vivientes invaden sus calles y sus monumentos más emblemáticos. Una pareja acaba de casarse en Notre-Dame, y al salir de la catedral tendrá que luchar contra los zombis que los persiguen. Este me provocó vergüenza ajena, la verdad. Uno debe rebajar sus expectativas si tiene un presupuesto limitado e intentar dar la sensación de que París está devastado requiere algo más que 3D Studio Max. Los actores dan pena, por cierto.
Zombie-american, de Nick Poppy EE.UU., 2005. 7 min. Glen, un zombi amante de la lectura y los crucigramas, busca al amor de su vida. Contado a modo de documental de persona a persona, este corto es terriblemente gracioso. Muy buenos efectos de maquillaje y sencillez para el resto.
I love Sarah Janede Spencer Susser. Australia, 2007. 14 min. Jimbo tiene 13 años y sólo piensa en Sarah Jane. Ni la violencia, ni el caos, ni los zombis le impedirán entrar en su universo. No sé bien porqué, el corto me hizo pensar en La Carretera. Supongo que por el ambiente post-apocalíptico y la supervivencia de un grupo de menores brutalizados. La tierna historia de amor incipiente de fondo sirve de contrapunto a la acción brutal en que se centran.

Qué hubiera dicho mi madre: uy, mira, a mí los no muertos me hacen más gracia que otra cosa pero es que en estas historietas además me he reído un montón. ¡Qué bueno!

Puntuación: 7/10

I Tre volti della paura (1963) – Mario Bava y Salvatore Bilitteri

Qué me tragué: Las tres caras del miedo (1963) de Mario Bava y Salvatore Billitteri. Tres mediometrajes independientes unidos bajo este título. El primero de ellos se llama “El teléfono” y va de una mujer que recibe continuas llamadas telefónicas diciéndole que va a morir. El segundo es “Wurdalak” un relato acerca de los vampiros en una mansión alejada del mundo. El último se llama “La gota de agua” y cuenta la venganza de una anciana médium que muere justo cuando está en trance, momento que aprovecha una joven que la asiste para quedarse con su anillo.

Por qué: Porque debía ver algo de Mario Bava sí o sí.

Qué tal digestión hice: Aceptable. Las historias son totalmente independientes y se han de observar así. La historia de la anciana no me supo a nada. La historia de los Wurdalak, con un anciano Boris Karloff haciendo de padre, me pareció como estar viendo algo de Jess Franco, con una altiva dignidad en la puesta en escena y menos erotismo (pese a que lo hay). La historia que más me impacta es la del teléfono. Es digna de La cabina (Mercero, 1972) y en ella hay presentes grandes pautas de los relatos góticos ingleses.

Que hubiera dicho mi madre: La historia de los vampiros no está mal. Pero sobre todo la del teléfono. Joé, qué angustia. Me pasa a mí eso y vamos…

Puntuación: 6/10

Jigureul jikyeora! (2003) – Jeong Jun-hwan

Qué me tragué: Salvar al Planeta Tierra (Save the green planet) (2003) del coreano Jeong Jun-hwan. Byeong-gu y su novia se embarcan en una estrambótica aventura para (según creen) salvar el mundo de la invasión de alienígenas de Andrómeda. Secuestran, para ello, al presidente de una empresa química y lo torturan para que concierte una cita con el Príncipe de Andrómeda al que quieren convencer de que detenga la invasión. Paralelamente, un inspector de policía y su ayudante novato investigarán la desaparición del magnate.

Por qué: Pues porque me lo trago todo.

Qué tal digestión hice: Extraña. Lo que empieza como una comedia, sigue como una película de acción, continúa en gore y finaliza en ciencia-ficción de una serie que no está ni catalogada. La novia gordita del protagonista aparece llamando a su mamá cada dos por tres y convierte en surrealista una película que es ya de por sí desquiciada y desquiciante. Lo más increíble del asunto es que haya mentes tan al margen de lo estándar que sean capaces de parir semejante historia de ecologismo, anti-capitalismo y frikismo (y no, no se me ocurren más –ismos que añadir). Es, sin embargo, dentro del subgénero en el que podríamos enmarcarla, extrañamente divertida y entretenida. Mi recomendación es ver esta película, sino queda más remedio, con amigos, alcohol y algún otro tipo de droga que permita meterse en la historia.

Qué diría mi madre: ¿Pero qué es esta marcianada?

Puntuación: 6/10

Arrebato (1979) – Iván Zulueta

Qué me tragué: Arrebato (1979) de Iván Zulueta. José es un director de cine que se encuentra montado su segunda película de serie B. Su vida es un desastre emocional aderezado por el cine, las drogas y el sexo. En plena decadencia, recibe un paquete que contiene las películas y la cinta que narra la vida de un joven que conoció años atrás, el extraño Pedro, al que en su momento apenas dio importancia pero que se convertirá en un punto de inflexión para la propia vida del director.

Por qué: Porque la muerte de Iván Zulueta merecía una revisión de la película que hizo famoso.

Qué tal digestión hice: Nuevamente apasionante. Años después de verla por primera vez me sigue pareciendo original y de moda. Un canto desesperado a la pasión por el cine, la dolorosa pérdida de la infancia y la decadencia (o conocimiento último de sí mismo) del ser humano cuando se deja llevar por sus más bajos instintos. Preciosa metáfora de una droga que le hace revelarse como en realidad es al protagonista y hermoso número musical perpretrado por una jovencísima Cecilia Roth. Nada de lo que yo vaya a decir aquí ni va a ser nuevo ni va a sentar cátedra pero huelga decir que recomiendo su visionado a todo el que aún no lo haya hecho. Hay mucho más de lo que muestran sus fotogramas en esa película pero está escondido entre líneas para el que esté dispuesto a recibirlo.

Qué diría mi madre: Esta es de cuando yo era joven. Y cuando la vi no me hizo mucha gracia pero es que ahora menos todavía. El flojo ese de la gabardina me da mucha grima. ¡Cuánto daño hicieron las drogas en la movida!

Puntuación: 9.5/10

Non ho sonno (2001) – Darío Argento

Qué me tragué: Insomnio (2001) de Darío Argento. 17 años después de que se produjeran tres brutales asesinatos, el caso vuelve a abrirse con nuevos homicidios. Se requiere al detective, ya retirado, que resolvió el caso en su momento y que, al alimón con el hijo de una de las asesinadas en primera instancia, se lanza a investigar.

Porqué: Porque Darío Argento es un referente obligado en lo que a terror se refiere. Porque proyectan en estos días un ciclo suyo y resulta más accesible ver películas suyas de menor trascendencia.

Qué tal digestión hice: Regular. Un par de horas después sigo dándole vueltas a qué no funciona exactamente. Y son varias cosas. En primer lugar, el título, que se adapta de una dudosa traducción del italiano que es, literalmente, No tengo sueño, no tiene nada que ver con la película. Ésta comienza de una manera que nos hace pensar que el insomnio tendrá algo que ver en el hilo argumental y, por lo que parece un error garrafal de guión, la falta de sueño queda relegada en el olvido. Muy ocasionalmente alguno de los intérpretes menciona que duerme mal o que no duerme pero no parece tener importancia. Además, la resolución parece puesta al servicio de un final apresurado y un tanto traído por los pelos. Si bien es cierto que uno no espera ver un triple mortal en el hilo argumental de las películas de casquería (porque sangre hay y por un tubo, desde el minuto 10 para los impacientes), otra cosa es que intenten hacerte comulgar con ruedas de molino. En su favor, que la trama te mantiene pendiente las dos horas de metraje y para algo que parece más que nada un telefilme (detalle intrínseco de ciertas películas italianas) es todo un mérito. A algún adepto a los psychokillers no se le escaparán las referencias a Ed Gein. Pero no las desvelo: eso ya es para nota.

Como curiosidad, Asia, que no aparece en el reparto, es la artífice de la siniestra cancioncilla infantil que atormenta al asesino.

Qué hubiera dicho mi madre: Aquí muere hasta el apuntador ¿no?

Puntuación: 5/10

Species (1995) – Roger Donaldson

Qué me tragué: Species (1995), de Roger Donaldson. Pues va de una tía buenorra (Natasha Henstridge) que es mitad mujer mitad alien. La tienen presa unos pavos del gobierno, con razón como se verá más tarde, pero como son unos mantas, se escapa. Y por qué, pues para follar como la alienígena buenorra que es. Por lo visto le mola el rollo riesgo y lo hace a pelo, buscando quedarse preñada. Así surge su plan de invadir el mundo con legiones de aliens salidos de su vagina.

Porqué: Porque en los 90 la adolescencia barrió todo rastro de criterio y me tragaba cualquier cosa de terror y carnaza que llegaba a mí.

Qué tal digestión hice: Mala pero no nefasta. Entiendo que su mayor aliciente pasa por verle el pechamen a Natasha (no confundir con la Kinski) que estaba muy buena por aquella época. Es una película curiosa por lo que tiene de revolucionaria. La mala es una mujer que se tira a los tíos y los mata tras follárselos (Sexo caca ¡caca!). Una especie de viuda negra. Es una vuelta de tuerca al slasher clásico, donde se invierten papeles y víctima, y se introduce el factor alien. Podría estar firmada perfectamente por Argento. Aunque eso sí, lo hubiera hecho con un poco más de clase, todo hay que decirlo.

Vaya, que las recomenciones en IMDb a los que disfrutaron con Species son algunas joyas del terror erótico como Venus in furs, La Tarántula del vientre negro o La noche del terror ciego. Que nadie diga que no iba avisado.

Nota: La continuación, que también he visto, es infame. Eso sí, la tercera, la cuarta y la serie que se las trague otro.

Qué hubiera dicho mi madre: Mira qué a gusto se queda la bicharraca esta…

Puntuación: 4/10

The Devil Doll (1936) – Tod Browning

Qué me tragué: Muñecos infernales, una de las últimas películas del director Tod Browning, conocido por la obra de culto Freaks. Un preso, que ha cumplido una condena injusta durante 17 años, escapa de prisión y trama un plan de venganza contra los socios que le tendieron la trampa. Vestido de anciana y valiéndose de una pócima secreta, lleva a cabo su plan.

 

Porqué: Porque me he propuesto cumplir con determinadas lagunas en mi cultura cinematográfica y el Círculo de Bellas Artes programa en estos días un ciclo dedicado a este director.

Qué tal digestión hice: Pues normal, como de menú del día. Me resulta casi entrañable ver cómo evoluciona la técnica y cómo se servían de trucos que, aunque parecen cutres, eran tremendamente laboriosos. Es curioso que los muñecos sirvan más como excusa que como argumento en sí. Además, necesita mucho de la voluntad del espectador para elaborar su propia opinión en el tema que se presenta. Una vez más, después de haber visto ya tres filmes de este director, empiezo a pensar que la venganza es su tema más recurrente, tratado con cierta justicia poética y abnegación del protagonista. Tremenda Malita, por cierto, con ese rollo a lo novia de Frankenstein pero convertida en Igor.

Qué diría mi madre: Qué mona que es la chica pero qué tonta, por dios! Ay, que cutrecillos los muñecos…

Puntuación: 7/10