Take shelter (2011) – Jeff Nichols

Qué me tragué: Take shelter (2011) del director Jeff Nichols. El título, sin traducción en la cartelera española, viene a significar algo así como refugiarse durante un tornado o buscar refugio, muy al pelo para el argumento. Ha cosechado premios en un sinfín de festivales (Gijón, Cannes, Sundance, FIPRESCI, etc) lo que avala de inicio la calidad del producto no sólo frente al público sino también frente a crítica. Curtis tiene una vida tranquila que algunos de sus compañeros envidian, pese a que su hija Anna recientemente ha perdido la audición y la pequeña familia, integrada además por Samantha, la madre (Chastain), está todavía tratando de acostumbrarse. De repente, él empieza a tener extraños sueños apocalípticos sobre una gran tormenta que lo devastará todo. Curtis entonces querrá a toda costa construir un refugio aunque será incomprendido por todos a su alrededor en el reducido pueblo de marcada tendencia religiosa en el que viven.

Qué tal digestión hice: desasosegante pero magnífica. Era claramente la intención del director crear zozobra en el espectador ya que todo contribuye a hacernos partícipes de la ansiedad y el malestar crecientes que se generan en y en torno al protagonista a medida que avanza la historia. Los personajes y sus atribuladas existencias se plasman a la perfección con la estética que les acompaña, como si sacáramos un molde de escayola de sus vidas, y las expectativas que continuamente recaen sobre Curtis de quien todos esperan una reacción que nunca es la que tiene. En este sentido, el actor Michael Shannon hace un papel fenomenal. Chastain intenta estar a la altura pero lo cierto es que tiene pocos momentos para su lucimiento; eso sí, los aprovecha bien. La historia avanza despacio, descubriendo sus numerosas capas y matices, y se hace un poco larga y pesada pero es necesario para construirse con solidez. No es recomendable para estados anímicos carenciales ya que hace reflexionar en un sentido muy lúgubre. Pero es, a todas luces, una gran obra.

Qué hubiera dicho mi madre: pues a mí me parece que al tío se le ha ido la cabeza del todo porque hace las cosas sin pensar en las consecuencias ni en su familia que le necesita. Nada más que piensa en el bendito refugio, qué cruz de hombre, ¿para tanto será la tormenta?

Puntuación: 9 / 10

The terrible thing from Alpha9 (2009) – Jake Armstrong

Qué me tragué: La cosa terrible de Alpha9 (2009), cortometraje de animación de Jake Armstrong sobre un cazarrecompensas espacial que acude a Alpha9, un planeta inhóspito, para dar caza a una bestia terrible.

Porqué: porque lo programaron en el interludio entre películas que estaba viendo en el canal alternativo de Canal+ (Canal Xtra).

Qué tal digestión hice: obviamente, breve pero gustosa, como un aperitivo delicioso o un pedacito de entremés. Dibujada con un estilo feísta y sencillo, ésta es una pieza desprovista de todo aderezo (no hay diálogos ni música). Así, no queda más remedio que fija toda la atención en la reflexión de que no todo es lo que parece y que, sobre todo, uno debería tener en consideración los usos y costumbres de los lugares que se visitan en vez de juzgarlos precipitadamente con el propio rasero, que puede no ser el más adecuado. Graciosa y nada dañina, que ya es decir.

Qué hubiera dicho mi madre: qué manera más desagradable de dibujar. Sin embargo, mira tú que la cosa terrible me cae bien. Pobrecito, ahí solito en Alpha9…

Puntuación: 6,5 / 10

 

Men in black (1997) – Barry Sonnenfeld

Qué me tragué: Hombres de negro (1997) de Barry Sonnenfeld. Durante años, los alienígenas han vivido en la Tierra, camuflados, conviviendo pacíficamente con los humanos. Sólo sabe de este hecho la organización Hombres de Negro, quienes se encargan de evitar conflictos y regular la “inmigración” de estos seres. En la película vemos cómo dos de estos agentes, uno recién incorporado y otro ya veterano, estarán encargados de salvar a la Humanidad de un terrorista del espacio exterior que viene decidido a alterar el equilibrio.

Porqué: porque la parrilla televisiva es así de caprichosa.

Qué tal digestión hice: entretenida, sin más pretensiones. Situando este filme en su contexto “histórico”, hemos de ser conscientes de que constituyó una vuelta al género más risible de la ciencia ficción. Aquí los alienígenas aparecen en diversas formas y colores como cohabitantes de nuestro planeta, junto a los humanos, en una armonía relativa orquestada y organizada por los Hombres de Negro, una suerte de policías con conocimientos intergalácticos y nombres abreviados. Para que la población terrestre no quede traumada para siempre por las repetidas amenazas de extraterrestres cabreados (y para evitar la xenofobia, supongo), estos agentes del orden “flashean” a todo aquel que se involucre en un altercado y borran sus recuerdos. El rol de novato gracioso, chuleta pero con buen fondo corre a cargo de Will Smith, un poco cargante pero solvente (su experiencia le avala – Wild, wild west; Independence day). El serio y amargado policía veterano que sólo piensa en la jubilación es Tommy Lee Jones, que hace poco más que aportar un gesto ceñudo y malhumorado. Quedan como héroes complementarios, planos y fáciles de digerir, como está mandado en cualquier película de acción que se precie. Eso sí, son capaces de mantener los diferentes momentos de clímax y salpicarlos de carcajadas con mayor o menor fortuna. Los efectos especiales destacan sin hacer quedar el filme como una cutrez y sin acaparar demasiada atención, aunque rozan el peligroso límite de lo kitsch en más de una ocasión. Un mecanismo engrasado que funciona como entretenimiento para toda la familia, trepidante y que saca una sonrisa. Lástima que esto vaya a perpetuarse con una segunda entrega, que fue un calco de ésta que hoy nos ocupa, y con una tercera que no parece que vaya a aportar nada innovador. Para mayo lo veremos.

Qué hubiera dicho mi madre: pues a mí estas pelis me gustan, ya lo sabes. Son graciosas, hay golpes, marcianos, no te hacen pensar en lo triste que es la vida real y además acaban bien.Sé que no es muy profunda, pero mira, si quiero penas, ya pondré el telediario.

Puntuación: 6 / 10

 

Acción Mutante (1993) – Álex de la Iglesia

Qué me tragué: Acción Mutante (1993), ópera prima del ya consagrado y elevado a los altares Álex de la Iglesia. Ambientada en Bilbao, en un hipotético y distópico año 2012, el comando Acción Mutante, integrado por toda clase de discapacitados, tarados y feos en general, perpetra atentados contra lo que consideran gente guapa y privilegiada. Cuando su líder, Ramón, sale de la cárcel, preparan el gran golpe que consistirá en raptar, en el día de su boda, a una rica y guapa heredera y cobrar el rescate. Pero las circunstancias derivarán hacia un baño de sangre que les pondrá rumbo al planeta Asturias donde los mineros locos no se lo van a poner nada fácil.

Porqué: porque el homenaje, dado el año que acabamos de inaugurar, estaba claro que había de hacerse en Año Nuevo y porque nunca está demás revisitar uno de nuestros más mencionados clásicos recientes.

Qué tal digestión hice: descacharrante. La primera parte de la película es tan irreverente como perfecta en su funcionamiento. El planteamiento es brutal y tan políticamente incorrecto que llega a sonrojar. Los cameos de colegas que más tarde se han convertido en habituales aportan cierta nostalgia de aquellos albores de los 90 donde casi todo estaba todavía por probar en el cine español. Esta ópera prima está bien tramada y es una bomba de relojería por acumulación que explota en los minutos finales. Siendo honestos hay que reconocer que la parte central de la película flojea y se regodea demasiado en sus propios gags y su universo autocreado, pero el tono festivo y poco serio ayudan a ser condescendientes con esta panda de amiguetes que parecen haberse reunido para echarse unas risas y que, de paso, ruedan una película que no les queda del todo mal, incubando el germen de lo que sería más tarde la estupenda El día de la bestia (de la Iglesia, 1995). Destacable el himno homónimo creado ex profeso para el filme por Def con Dos y que condensa con inteligencia y mala leche las ídem de las que hace gala el director. Es, en resumen, una de esas joyas de la serie B de nuestro cine patrio, con la que nos sale ser generosos y que nos hace recordar con una sonrisa aquella época casposa.

Qué hubiera dicho mi madre: mira qué jóvenes que salen todos, hasta el Segura está ya por aquí y todo. Da una sensación de suciedad todo que da asco. Pero mira, no se cortan un pelo, eh. Qué mala baba se gastaban estos cuando tenían más pelo y menos pasta.

Puntuación: 7.5 / 10

 

Attack the block (2011) – Joe Cornish

Qué me tragué: Attack the block (2011), ópera prima de Joe Cornish. Un grupo de cinco adolescentes conflictivos en un barrio marginal de Londres asaltan a una mujer que regresa a su hogar. En ese momento, cae junto a ellos un extraño meteorito que resulta ser un alienígena. El cabecilla es herido por este ser y la pandilla se venga exterminándolo a palos. Acto seguido, se verán inmersos en una invasión extraterrestre en toda regla y deciden tomarse la justicia por su mano cuándo su bloque de pisos es atacado.

Porqué: porque había leído algunas críticas positivas sobre el filme.

Qué tal digestión hice: entretenida y ligera. Estos poqueros agresivos (pero de buen fondo, eso sí, que son además muy graciosos) de marcado acento cockney son el reverso tenebroso de los modélicos angelitos de Super 8. Aquí no hay oportunidades para que los aliens demuestren si vienen o no en son de paz, si tienen sentimientos o si pretenden darnos alguna lección moral y los héroes son poco más o menos unos desgraciados que se divierten torturando al animalejo de otra galaxia sólo porque se ha tropezado en su camino; simpatizas con ellos por su extracción social pero, digamos, no son dignos de admiración por su comportamientos. Es curioso cómo se muestra a los extraterrestres, con esos dientes de neón y de cuerpo totalmente negro, evitando dirigir la atención hacia ellos o hacia los efectos especiales que se hubieran podido invertir en su creación. Esto permite fijarse en las conversaciones de los críos, su evolución frente al conflicto y su manera de adoctrinar y proteger a los que ellos consideran más débiles. Se agradece que, para variar, una película de invasión alienígena no muestre presidentes americanos que se quitan la gabardina para proteger (ergo salvar) a la Humanidad ni héroes de a pie venidos a más que se redimen gracias a la lucha encarnizada. En fin, un pasatiempo amable, menos revolucionario de lo que induce a pensar pero entretenida en su sencillez.

Qué hubiera dicho a mi madre: aquí de los adultos normales (con la salvedad de la enfermera) brillan por su ausencia, porque esos chiquillos están desmadrados (y nunca mejor dicho!) de lo lindo… no está mal, pero explícame a ver porqué siempre hay uno en la pandilla que se pirra por los cohetes y fuegos artificiales? Qué útil, no?

Puntuación: 6,5 / 10

In time (2011) – Andrew Niccol

Qué me tragué: In time (2011) de Andrew Niccol. Will Salas vive en un futuro no muy lejano en el que la moneda de cambio es el tiempo. Los humanos han sido programados genéticamente para incorporar un reloj en su antebrazo que se activará a los 25 años de vida concediendo sólo un año más de existencia “gratuita”. Para alargar ese año y pagar las facturas de su día a día, las personas trabajarán a cambio de tiempo o se beneficiarán, en el caso de los más afortunados, de las riquezas familiares que ya no se miden en dólares u oro, sino años, meses y días. Will tendrá la enorme suerte de encontrarse con Henry, quien posee una fortuna de tiempo pero desea morir y le transfiere más de un siglo. Podrá así trasladarse del gueto en el que malvive a un lugar mejor donde los acaudalados no necesitan ir corriendo a todas partes para ahorrar minutos de vida.

Porqué: porque me llamó la atención la historia narrada y me pareció original; además tenía ganas de ver un hit palomitero y éste es uno de los interesantes.

Qué tal digestión hice: inesperadamente buena. Pese a que la película, en su última media hora, deriva hacia los lugares más comunes del género de acción, esta curiosa distopía en la que el tiempo es la verdadera moneda de cambio se hace muy agradable de ver, es interesante en su planteamiento y amena hasta los créditos finales. Timberlake encarna a Will Salas, un protagonista carismático, confrontado a Cillian Murphy (desaparecido últimamente de las órbitas más comerciales) que se convierte en el nuevo agente Smith como perseguidor incansable del héroe. Amanda Seygfried se limita a su puesto como mujer florero de tacones imposibles (ya podrían haberle calzado unas deportivas a la muchacha para que nos creyésemos sus carreras arriba y abajo, pero bueno) colaborando en que el filme pase de ser un cuento de ciencia ficción a una versión remasterizada de Bonnie & Clyde con tintes robin hooodianos (valga el término). Bien contada, con diversos momentos del clímax que mantienen el foco de la atención y una estética terriblemente atractiva, In time es uno de esos entretenimientos de perfil medio que valen el precio de la entrada, aunque no vaya a pasar a la historia del cine.

Qué hubiera dicho mi madre: (comentario extraído de una conversación real) Vete a ver ésta que te va a gustar, está muy entretenida y no es nada ñona. Y no le han dado mucho bombo, eh. Ya verás qué guapos y bien vestidos salen todos en esa peli. Eso sí, si la protagonista no se ha roto un tobillo durante el rodaje, ha debido ser de milagro!

Puntuación: 6 / 10

 

Rare Exports: A Christmas Tale (2010) – Jalmari Helander

Qué me tragué: Rare Exports: A Christmas Tale (2010) del director finlandés Jalmari Helander. Partiendo de un cortometraje de 2003 del mismo director, ideado como regalo navideño para los clientes de la productora, nos presentan una historia singular y monotemática acerca del mito de un Santa Claus malvado (totalmente alejado del gordo y bonachón abuelito que nos ha vendido Coca-Cola y que nos trae reminiscencias de ese Santa Claus robótico de Futurama), las misteriosas excavaciones de una empresa con intenciones turbias y unos solitarios cazadores afincados en el helado fin del mundo.

Porqué: porque (sólo aquel jurado sabrá los motivos) se llevó los galardones a mejor película, fotografía y director del festival de Sitges de 2010 y porque en las tardes de domingo no hay mejores cosas que hacer.

Qué tal digestión hice: sosa y con un tanto de vergüenza ajena. Lo que parte como una idea original se queda en un bluf bastante hueco del que sólo es aprovechable (siendo generoso) el último tercio del metraje. Si bien es cierto que la fotografía está muy cuidada y se nota el especial mimo puesto en ella, el resto es absolutamente tedioso, inconexo y extravagante. El guión hace excesivas concesiones a una historia que se cimenta en la habilidad mental del protagonista, un niño alelado que, de repente, se convierte en el héroe definitivo por pura intuición. Como decía, la parte final de la cinta ofrece un giro que merece la pena, aportando la idea final de la película que consiste poco más o menos en que la Navidad es un producto comercial hasta en sus últimas consecuencias. Y que quien no ve el negocio, pierde la oportunidad. Nos quedamos con las ganas de saber para qué se llevan los estupendos cuernos pero no se apuren, no se pierden nada si deciden no ver esta película tan prescindible.

Qué hubiera dicho mi madre: Al niño ése parece que le ha dado un aire, tiene menos registros faciales que Daniel Craig… será el frío de aquellos lares, que te debe helar hasta los párpados. ¿Te has dado cuenta de que no hay ni una sola mujer en el pueblo?

Puntuación: 4,5 / 10

 

Super 8 (2011) – J. J. Abrams

Qué me tragué: La esperadísima Super 8 (2011) dirigida por J. J. Abrams. Es 1979 y un grupo de niños de un pueblo de Ohio se esmeran en grabar una película de zombies. Una noche, para grabar una escena, acuden a una estación de tren en medio del campo. Presencian un descarrilamiento espectacular de un tren y poco después su pueblo se ve tomado por las fuerzas aéreas militares sin recibir explicación alguna por los extraños acontecimientos que están teniendo lugar.

Porqué: porque Abrams me enganchó durante 6 temporadas a Lost, me encantó su Cloverfield y sabía que de su asociación con Spielberg tenía que resultar en un más que buen producto.

Qué tal digestión hice: Espectacular. Una vuelta de tuerca al cine de acción de los años ochenta, cuando era el propio Spielberg como punta de lanza quien firmaba productos como E.T. de la que se alimenta Super 8 muy claramente. Entre otras referencias, Cuenta conmigo, la propia Cloverfield del mismo Abrams, entre otras muchas que son fácilmente reconocibles y que no desvelo para no fastidiar la degustación de esta película creada con mimo, con nostalgia de una niñez fantasiosa y con unos medios que te dejan clavado al asiento desde el trepidante comienzo. Ojo a la escena del descarrilamiento que te deja con la boca abierta. En fin, si tuviera que sacarle punta a algún aspecto (porque es mi labor, no nos obcequemos) diría que los niños son demasiado maduros para su edad, es decir, que saben mucho de todo pero no se profundiza demasiado en sus personalidades y que el final es un poco disney pero aún así es una de las mejores pelis que he visto este año. Ah! Y no os vayáis en cuanto empiecen los créditos finales u os perderéis El caso, la película en la que trabajan los niños. La espera ha valido la pena.

Qué hubiera dicho mi madre: Ay, qué me ha encantado!! Qué salaos los niños, qué buenos son los buenos y cómo se reforman los malos, jajajaja! La verdad es que está muy entretenida con tanta explosión, golpe y pim pam pum.

Puntuación: 8.5 / 10

Paul (2011) – Greg Mottola

Qué me tragué: Paul (2011) del director Greg Mottola. Dos frikis ingleses cumplen el sueño de su vida: asistir a la Comic-Con y desde ahí, emprender una ruta en caravana a los míticos lugares relacionados con extraterrestres. Durante su viaje, topan con un alienígena llamado Paul al que ayudan a escapar del Gobierno y a encontrar el camino de vuelta a su casa.

Porqué: porque la cartelera veraniega es poco generosa con los cinéfilos.

Qué tal digestión hice: normalona. Al principio parece que va a trabajar un humor ácido e irónico más típico de los ingleses (los protagonistas de la película son también los propios guionistas), pero pronto vira hacia el humor vulgar, simplón y políticamente correcto que salpica todas las comedias americanas. Obvia decir que el extraterrestre es un calco descarado del alien que aparece en la serie Padre made in USA, tan descarado que sólo faltaba que le hubieran llamado Roger. Toda la película se centra en gracias soeces tipo caca-culo-pedo-pis, muy irritante por lo repetitiva y lo que apuntaba como crítica de frikis e iluminados, se queda en una especie de caricia por el lomo aunque, a juzgar por las carcajadas en la sala, al público le gusta. Parece que el director de la muy respetable Adventureland se siente más cómodo volviendo al registro que ya explotó en Supersalidos. Una lástima.

Qué hubiera dicho mi madre: Está graciosa pero los frikis esos se asustan demasiado cuando aparece el alien, ¿no? Se supone que iban a los lugares típicos de avistamiento y luego se mean en los pantalones… No me gusta que estas pelis acaben siempre bien, es repetitivo.

Puntuación: 6/10

 

Invasion of the body snatchers (1956) – Don Siegel

Qué me tragué: La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) de Don Siegel. En un pequeño pueblo californiano donde todos se conocen, la gente comienza a comportarse de una forma cada vez más extraña. Los cadáveres desaparecen y el protagonista y su seducida amiga se verán envueltos en una persecución en busca de la verdad.

Por qué: Porque es uno de esos hitos del cine negro, de la serie B y de los grandes clásicos que no podía perderme.

Qué tal digestión hice: Breve pero entretenida. Hoy en día, con la de vueltas, revueltas y remakes que ha sufrido esta película, el original queda un poco deslucido y hasta chanante – pese a que todos sus sucesores, La invasión de los ultracuerpos, la olvidable tv-movie Invasion y la pésima Invasion con Nicole Kidman, han sido francamente decepcionantes, amén de aportar nada a la película inicial. Sin embargo, si nos sustraemos a la época en que se estrenó, supongo que debió tener un gran éxito ya que en sus ochenta minutos justos le da tiempo a plantear un guión sin sorpresas pero perfecto formalmente que reviste una crítica de la guerra fría y del espionaje de terror puro y ciencia-ficción. Especial atención a las vainas espaciales que, pese a contener réplicas de seres humanos, parecen ser ligeras y livianas como cartón piedra.

Qué hubiera dicho mi madre: ¿Otra de tus antigüallas? Esta me da más risa que miedo, me recuerda al pueblo de los malditos.

Puntuación: 7 / 10