Les femmes du 6ème étage (2010) – Philipe Le Guay

Qué me tragué: Las chicas de la 6ª planta (2010) del director francés Philipe Le Guay. María (Natalia Verbeke) llega a la alegre comunidad de la 6ª planta, avalada por su tía (Carmen Maura), para ponerse a servir en la acomodada familia parisina que acaba de despedir a su criada. Contada en clave de comedia aunque viven en condiciones precarias, narra el día a día de estas mujeres venidas de provincias desde España en busca de una manera de buscarse la vida.

Qué tal digestión hice: normalona, sin sorpresas. La verdad es que el asunto está tratado con una liviandad que llega a rozar lo ingenuo en muchos momentos. Las mujeres viven en unas condiciones deplorables pero, sin embargo, se alimenta el tópico español de vino, paella y cante coplero durante toda la película con total descaro y sin tratar de enmascararlo un poco. Podrían haber hecho uso incluso de la diferencia lingüística para tratar de hacer un humor algo más fino y menos simplón pero hasta ese recurso parece pasarle desapercibido al director o al guionista que se centra en el bienpensantismo de los señoritos como si realmente fueran los que atraviesan un conflicto durante el film. Además, el franquismo apenas se roza como anécdota en la piel de María Dueñas que hace de una comunista de panfleto que da más lástima que otra cosa. El premio de Carmen Maura como actriz secundaria, pues… no lo veo para tanto, pero para gustos, los colores. En fin, queda como un producto ligero, fácil de ver, fácil de digerir y que no presenta ninguna arista. Una cosa cómoda que ir a ver en una tarde tonta.

Qué hubiera dicho mi madre: A mí me pone nerviosa que todas se lo pasen tan bien pese a que tienen una situación que realmente no es nada buena. Tanto topicazo junto me saca de quicio porque estoy segura de que a las criaditas no las trataban así…

Puntuación: 5 / 10

 

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Dark shadows (2012) – Tim Burton

Qué me tragué: Sombras tenebrosas (2012) dirigida por Tim Burton. Desde la introducción, magistral por otra parte, como cuento gótico, ya tenemos constancia de la transformación del heredero del imperio Collins, Barnabas Collins, en vampiro por toda la eternidad. Por despecho, una de sus sirvientas, diestra en la brujería, no se conformará con ello y le encerrará durante dos siglos en un atáud. En 1972, saldrá fortuitamente de nuevo al mundo y tendrá que enfrentarse, no sólo a un montón de avances y cambios, sino también a sus peculiares descendientes, que malviven en la mansión familiar mientras dejan morir el negocio que los padres de Barnabas pusieron en pie.

Qué tal digestión hice: muy entretenida, hasta la última cucharada. Se nota que éste es un proyecto en el Burton y Deep han depositado todas sus ganas y expectativas, se basa en una serie de los años 70 que ambos veían con devoción y que se extendió en el tiempo durante la friolera de 1250 episodios. Esa condensación de contenidos sea quizá lo que explique que la estructura se hace un poco rara al principio. En cualquier caso, se hace terriblemente amena y arranca carcajadas en suficientes ocasiones. Ya desde la introducción al más puro estilo burtoniano de cuento gótico, nos damos cuenta de que estamos frente a una de esas películas que el director ha tratado con mimo utilizando a todo su equipo habitual (Deep, Boham-Carter, una estilosa Pfeiffer recuperada después de 20 años, y hasta Danny Elfmann) y el imaginario que ha hecho las delicias de sus fans desde siempre. Curiosos cameos: el obvio de Alice Cooper, por el que parece que no pasa tiempo, y el Barnabas de la serie original como uno de los invitados a la fiesta. También me gustaría llamar vuestra atención sobre las caracterizaciones porque me parecen un trabajo soberbio; casi tan soberbio como la voluptuosidad de Eva Green, ¿quién no sucumbiría? ¡Ah! y la banda sonora es genial, tan setentera y bien elegida con la acción en curso que parece un personaje más. Recomendable, pero es que yo soy fan, igual la cosa es demasiado parcial.

Qué hubiera dicho mi madre: me encanta. Es muy divertida y ya estaba bien que viéramos una de risa maja para variar. Además, esto de que salgan vampiros y brujas y monstruitos mezclados con la gente normal y que no les asuste casi nada me encanta, son como las pelis que me veía cuando era jovencita pero en su reverso gracioso.

Puntuación: 7,5 / 10

 

Arrugas (2011) – Ignacio Ferreras

Qué me tragué: Arrugas (2011) de Ignacio Ferreras, largometraje de animación que adapta el cómic homónimo de Paco Roca. Emilio es un anciano al que sus familiares, ante los primeros síntomas de Alzheimer, ingresan en un residencia donde comparte habitación con Miguel, un argentino un poco jeta, que se convierte en su cicerone y le presentará a otros compañeros con diversas situaciones vitales. El día a día de los ancianos y sus relaciones serán el eje central de la película mientras la salud de Emilio va deteriorándose poco a poco.

Qué tal digestión hice: intensa. La animación 2D bastante sencilla y plana simplifica una carga dramática que podría convertirse en insufrible. La forma de tratar una historia tremenda como ésta queda desprovista de melodrama pero sí lleva encima una emoción honda que la convierte en intensa y compleja. Sin regodearse en chistes vulgares ni mostrar lo escatológico de la vejez y la enfermedad, queda perfectamente patente que, quien ha escrito la historia, ha estado en contacto directo con las mismas y ha sabido captar los matices y detalles que la hacen desmarcarse de cualquier otro filme lacrimógeno o que trate de enmascarar un final que tiene que ser, por narices, desagradable. La evolución de los personajes es convincente y se provoca la empatía en el respetable, tanto en el que se quiere quedar en el nivel anecdóctico de la película como en el que trasciende un poco más allá y se deja permear por ella. Es breve pero la mencionada intensidad de la temática la convierte en una extensión justa y la música es muy discreta. Quizá es llamativa la canción de los créditos finales, en la voz de una usuaria de una residencia que cuenta con 102 años de edad.

Qué hubiera dicho mi madre: es una lástima que el único lugar al que se abocado un anciano a recluirse para “no molestar” sea una residencia. Ya no se hace tanto como antes lo de cuidar a los abuelos en casa… supongo que los tiempos cambian, pero verlos ahí, conscientes de ser trastos inservibles y esperando solamente a que les llegue el momento… qué penita.

Puntuación: 8 / 10

 

Men in black (1997) – Barry Sonnenfeld

Qué me tragué: Hombres de negro (1997) de Barry Sonnenfeld. Durante años, los alienígenas han vivido en la Tierra, camuflados, conviviendo pacíficamente con los humanos. Sólo sabe de este hecho la organización Hombres de Negro, quienes se encargan de evitar conflictos y regular la “inmigración” de estos seres. En la película vemos cómo dos de estos agentes, uno recién incorporado y otro ya veterano, estarán encargados de salvar a la Humanidad de un terrorista del espacio exterior que viene decidido a alterar el equilibrio.

Porqué: porque la parrilla televisiva es así de caprichosa.

Qué tal digestión hice: entretenida, sin más pretensiones. Situando este filme en su contexto “histórico”, hemos de ser conscientes de que constituyó una vuelta al género más risible de la ciencia ficción. Aquí los alienígenas aparecen en diversas formas y colores como cohabitantes de nuestro planeta, junto a los humanos, en una armonía relativa orquestada y organizada por los Hombres de Negro, una suerte de policías con conocimientos intergalácticos y nombres abreviados. Para que la población terrestre no quede traumada para siempre por las repetidas amenazas de extraterrestres cabreados (y para evitar la xenofobia, supongo), estos agentes del orden “flashean” a todo aquel que se involucre en un altercado y borran sus recuerdos. El rol de novato gracioso, chuleta pero con buen fondo corre a cargo de Will Smith, un poco cargante pero solvente (su experiencia le avala – Wild, wild west; Independence day). El serio y amargado policía veterano que sólo piensa en la jubilación es Tommy Lee Jones, que hace poco más que aportar un gesto ceñudo y malhumorado. Quedan como héroes complementarios, planos y fáciles de digerir, como está mandado en cualquier película de acción que se precie. Eso sí, son capaces de mantener los diferentes momentos de clímax y salpicarlos de carcajadas con mayor o menor fortuna. Los efectos especiales destacan sin hacer quedar el filme como una cutrez y sin acaparar demasiada atención, aunque rozan el peligroso límite de lo kitsch en más de una ocasión. Un mecanismo engrasado que funciona como entretenimiento para toda la familia, trepidante y que saca una sonrisa. Lástima que esto vaya a perpetuarse con una segunda entrega, que fue un calco de ésta que hoy nos ocupa, y con una tercera que no parece que vaya a aportar nada innovador. Para mayo lo veremos.

Qué hubiera dicho mi madre: pues a mí estas pelis me gustan, ya lo sabes. Son graciosas, hay golpes, marcianos, no te hacen pensar en lo triste que es la vida real y además acaban bien.Sé que no es muy profunda, pero mira, si quiero penas, ya pondré el telediario.

Puntuación: 6 / 10

 

Enlightened (season 1) (2011) – VV. DD.

Qué me tragué: la primera temporada de Iluminada (2011), nueva serie de la HBO creada por Mike White y Miguel Arteta y dirigida por diferentes directores. Laura Dern, a quien podemos recordar perfectamente de Jurassic Park, encarna a Amy, una ejecutiva ambiciosa y entregada a medrar en su trabajo que, tras una aventura con su jefe, es trasladada a un puesto que no le gusta en otra división. Esto le provoca un ataque de angustia en plena jornada laboral. Después de insultar a todo quisqui, destrozar el mobiliario y chillar y llorar en la puerta de su amante, Amy se marcha de la oficina. La baja médica le permite unirse a un grupo de meditación, relajación y autoconocimiento durante unos meses y, cuando considera que se ha recuperado, decide retomar su vida aunque su antigua rutina parece no haberla estado esperando.

Porqué: HBO suele ofrecer series interesantes y entretenidas y ésta lo parecía.

Qué tal digestión hice: decepcionante. Aunque el piloto me gustó mucho y me parecía que tenía potencial para un montón de capítulos, el interés decae muy rápido, se vuelve repetitiva, previsible y bastante irritante. La protagonista (Dern) no consigue que empaticemos con su personaje (cosa crucial porque todo gira en torno a ella); más bien consigue que le cojamos tirria y queramos dejar de ver esta serie donde los guionistas no estuvieron precisamente iluminados. Durante el par de meses en que la protagonista está aislada, se dedica a poner en orden todos los problemas de su vida: sus conflictivas relaciones con su madre (distante y fría), con su ex-marido (aficionado a las drogas y al alcohol), con su ex-amante y ex-jefe (que ya no quiere ni verla) y, en general, con el mundo (aunque no se plantea nunca que el problema puede estar en ella). Se frivoliza bastante con la práctica de la meditación y la autoayuda, ridiculizándolos en la piel de Amy que, aunque proclama haber dejado atrás sus conflictos, decide volver a vivir la misma existencia de la que se vio expulsada y exiliada. Además, lo que intenta ser el punto cómico, su traslado a una planta subterránea para desempeñar un trabajo absurdo con una serie de compañeros igualmente tarados o problemáticos a los que la empresa destierra en vez de despedir, se convierte en una muestra de humor zafio, vulgar y superficial. Otro ejemplo de dramedia, creado a toda prisa para aprovechar la estela de otros grandes productos, que no parece que vaya a funcionar y que dudo tenga continuidad en una segunda temporada.

Qué hubiera dicho mi madre: ¿cómo tienes paciencia para verte todos los capítulos si desde el segundo o el tercero ya es insoportable? La tipa es insufrible y dan ganas de mandarla de nuevo a su grupito de hippies a que siga meditando. Bah, no merece la pena perder el tiempo con ello, mejor lo cambio a CSI Las Vegas. Aunque ya haya visto todos los capítulos, siempre da lo que promete y no defrauda.

Puntuación: 3.5 / 10

The change-up (2011) – David Dobkin

Qué me he tragado: El cambiazo (2011) de David Dobkin. Mitch y Dave son amigos desde la infancia aunque sus vidas, diametralmente opuestas (uno es un donjuán infantilizado que vive de trabajos esporádicos como actor y el otro es un abogado algo calzonazos y adicto al trabajo, casado y con tres hijos), les han mantenido un poco distanciados. Una noche de fiesta, tras una borrachera, sufren un episodio mágico y cambiarán de cuerpo para vivir la existencia envidiada del otro. Se darán cuenta así de que ninguno de los dos lo tiene especialmente fácil en su día a día.

Porqué: gajes del oficio.

Qué tal digestión hice: mediocre. No sólo es enfadante encararse con una película repleta de estereotipos tan groseros y vulgares a los que es imposible dar pábulo; no sólo cabrea la innecesaria revisión de las comedias de cambio de cuerpo (con Ponte en mi lugar pensé que ya se habría puesto punto y final a la pantomima) sin aportar más que gags profundamente escatológicos; no sólo aburre una conclusión tan moralizante que provoca sopor y bostezos. Además de todo ello, es moralmente reprobable que se idee una historia que toma el pelo a los espectadores y los deja por idiotas y que haya un montón de gente dispuesta a secundar la propuesta y la transformen (mucho dinero mediante) en un producto tan execrable como éste. No voy ni a invertir esfuerzos en llamar la atención en el papel que juega aquí el género femenino porque es meramente floreril, como mandan los cánones ¿Destacable? Ni siquiera los actores, los otrora solventes Reynolds y Bateman, consiguen sacar a flote un barco destinado al naufragio más estrepitoso.

Qué hubiera dicho mi madre: pues a mí me siguen haciendo gracia estos chistecillos. Hombre, esto ya lo hemos visto antes muchas veces y no es que vaya a ser una película para la historia, pero mira, me he entretenido y me he reído, que ya es algo.

Puntuación: 3 / 10

 

I love you, Phillip Morris (2009) – Glen Ficarra & John Requa

Qué me tragué: Phillip Morris, ¡ te quiero! (2009) de los directores Glen Ficarra y John Requa. Steve (Jime Carrey) es un padre de familia convencional que, tras un accidente de tráfico, decide salir del armario y reconducir su vida. Para costearse sus numerosos gastos, perpetrará una serie de fraudes que le llevan a la cárcel. Allí se enamorará de su compañero de celda, Phillip (Ewan McGregor) pero se verán separados por circunstancias. Steve entonces comenzará una serie de alocadas fugas para reunirse con su pareja.

Porqué: por inercia y por vaguería ya que no cambié de canal pese a lo fácil que me hubiera resultado.

Qué tal digestión hice: floja. Es una comedia irreverente y sin tabúes sobre algunos de los temas más sensibles en la moderna sociedad americana: el amor gay, la promiscuidad, la vida en la cárcel, la mentira que sostiene el modelo de familia medioburguesa, el fraude, las apariencias y la importancia de la opulencia económica, pero no lleva a ser contestataria en ninguno de estos aspectos. Histriónico Carrey, nada que no hayamos visto ya en otras comedias con algunas burradas y muchos intentos frustados de provocar la carcajada. Fotografía deslumbrante, muy Miami o Florida, a juego con el supuesto espíritu festivalero que se le atribuye a la comunidad homosexual. La película orbita en torno a la idea de la imposibilidad de cambiar a alguien, ni siquiera por amor, y de la resolución de este mismo amor hacia el otro a pesar de sus defectos. Es poco profunda y algo hueca, flojea a medida los gagas comienzan a repetirse sin solución de continuidad y sin añadir originalidad alguna. La historia se agota muy pronto y Carrey, pese a que intenta denodadamente levantarla, ya nos ha enseñado antes todos sus dientes y muestrario de muecas grotescas.

Qué hubiera dicho mi madre: ¿estás viendo eso? Pues vaya, a mí el Carrey ése me pone muy nerviosa y no me gustan las películas que hace… Yo me voy a la cocina y ya me avisas cuando termine.

Puntuación: 5,5 /10

 

The artist (2011) – Michael Hazanavicius

Qué me tragué: The artist (2011) de Michel Hazanavicius. Auge y caída de una estrella de cine mudo, George Valentin, que ve como la transición al sonoro le aboca al olvido sino se adapta a la evolución de la tecnología.

Porqué: porque es uno de los estrenos más esperados de este año que casi toca ya a su fin y porque la historia es muy sugerente.

Qué tal digestión hice: enorme y muy emotiva. Es una película muda hecha en el año 2011. Qué se puede esperar de esta idea… Pues una vuelta de tuerca a un género que quedó abandonado. Ocurre que la cinta tiene todas las piezas del género: transiciones, música de acompañamiento, montaje, caricaturizaciones o grotesque en muchas escenas para hacerlas comprensibles sin necesidad de recurrir a los diálogos, estereotipos… Pero, lamentablemente, no es una obra de Lang o de Murnau. Lo que aquí se añade es el juego, la travesura: por el metacine que se muestra y por el que no. A veces es explícito cómo el personaje (un actor trasunto de Rodolfo Valentino) se mueve en su ámbito, hace películas, las estrena, se enamora, etc. Otras veces es el recurso lo que propicia el juego: un sueño del protagonista donde se sueña incapaz de hablar (pese a que nunca habla) pero donde el mundo “suena” (en una escena hermosa el protagonista aprecia por primera vez cómo las cosas hacen ruido a su alrededor, desde el vaso que se posa en la encimera al perro que ladra). O la redención mediante el baile, un tropo clásico en el cine mudo musical aquí recuperado. Así con ello el director, el desconocido hacedor de la saga de espías OSS 117, demuestra que sabe aplicar conceptos actuales al cine años 20 con elegancia y entone. Es obvio hablando de esta película citar como referencia El crepúsculo de los dioses (Wilder, 1950) pero la diferencia es que aquí se pretende mostrar todo el proceso y hacerlo sin retrospectiva, es decir, con la vivencia del protagonista, el espectador siente la experiencia del cine mudo y los años 20, restando también la acritud de la obra de Wilder. Por eso es brillante el guión, por la simpleza que transmite la historia y la complejidad estructural que subyace (y no basta quedarse con la argucia de lo “meta”). Pienso en si existe alguna película de la época que reflexione sobre el proceso cinematográfico y no tengo referencias hasta los 60 con los franceses y Fellini.

Los actores están soberbios. Dos desconocidos: él, Valentin, interpretado por Jean Dujardin –ganador del galardón de Cannes este año a Mejor actor; y ella, Berenice Bejo, con espectaculares sonrisas, frescura y alegres contoneos. Es digna de resaltar también la figura del perro amigo del protagonista. Vale que meter animales sea un cliché y facilite muchas transiciones ayudándose del gag, pero aquí el perro adquiere un rol casi humano al presentarlo como una especie de ángel guardián que lo salva en repetidas ocasiones: de sí mismo, de morir quemado.

Es, en resumen, una obra grandiosa. De lo mejor que he visto este año, tanto por sí misma como en comparación al resto de películas en cartel que han logrado premios y menciones.

Qué hubiera dicho mi madre: es la película más tierna que me has puesto en mucho tiempo. Me ha gustado mucho. Es algo tontorrona y un poco rara, porque mira que hacer una peli muda ahora, que todo el mundo está liado con el 3D y cosas así de modernas… Pero bien, muy bonita y muy alegre, todo un respiro.

Puntuación: 9 / 10

 

The help (2011) – Tate Taylor

Qué me tragué: Criadas y señoras (2011) de Tate Taylor. En el Mississippi de los años 60, Skeeter pretende ser escritora y comienza a elaborar un libro de entrevistas a criadas negras que han trabajado en su casa y las de todas las familias de su entorno. Esto no será del agrado de muchas de sus amistades pero descubrirá cómo esas mujeres abnegadas y silenciosas han sufrido y sufren grandes maltratos y su consideración roza la esclavitud. Se pondrá de relevancia el racismo de la sociedad de aquel momento.

Porqué: por inercia.

Qué tal digestión hice: gustosa pero poco intensa. Quizá el tema ya haya sido sobado por muchas manos pero el hecho es que tengo la sensación de haber presenciado historias similares a ésta en demasiadas ocasiones. Las intérpretes afroamericanas en este tipo de películas siempre son corajudas y firman un trabajo que suele resonar a premio de la Academia porque se ponen en la piel de personajes con intensos dramas a sus espaldas que cargan con una dignidad y una sabiduría innatas que merecen todas las alabanzas. Las actrices que les dan la réplica como damas racistas, de fuerte convicción estamental y de buena cuna también encuentran en sus trabajos la perita en dulce de ser malvadas hasta un punto que sería intolerable en sus biempensantes y políticamente correctas existencias. Aquí, por desgracia, no sucede nada diferente. Las criadas son inteligentes, elegantes, trabajadoras e intachables en sus conductas familiares y sociales, mientras que sus empleadoras, si bien aparecen bellísimas a ojos del mundo, son tiránicas, con rasgos esclavistas, bastante poco intuitivas y están totalmente desapegadas de sus emociones, salvo, claro está, las señoritas que siempre han sido consideradas como ovejas negras en sus círculos y que hacen aquí de working class heroes en pos de la causa negra. Me apena ver que una historia interesante como la de esta película se afea con estereotipos que restan credibilidad y aportan muy poco poso. Todo en este filme ha sido dulcificado y edulcorado para el gran público, para conseguir que se ría, se emocione (muy superficialmente) y salga con la sensación de haber contribuido a una causa noble. Lástima que en el camino perdiera la garra y la mala leche que parecen intuirse en algunas de las limadas aristas.

Qué hubiera dicho mi madre: me encantan las negras que salen en estas películas; dan muchas ganas de ser sus amigas, no tenerlas como asistentas.

Puntuación: 6.5 / 10

 

Carnage (2011) – Roman Polanski

Qué me tragué: Un dios salvaje (2011), la película más reciente dirigida por Roman Polanski. Presenciamos en tiempo real (80 minutos aproximadamente) la discusión de dos matrimonios tratando de dirimir una disputa ocasionada por la pelea entre sus hijos que se ha saldado con los dos incisivos y la boca amoratada de uno de ellos. La conversación se saldrá de tono y dejará al descubierto los prejuicios y trapos sucios de ambas familias.

Porqué: porque había oído grandes cosas sobre la obra de teatro escrita por Yasmina Reza en que se basa esta película y porque Polanski suele elegir historias que me enganchan.

Qué tal digestión hice: tremendamente divertida. Esta película, aparentemente sencilla, se revuelca en un humor negro y ácido que arranca las carcajadas del respetable en los momentos más humillantes para los personajes. Comienza de una manera muy directa, revelando sin pudor su influencia directa del teatro, y se desarrolla por completo en una sola estancia, en la que deambulan los actores mientras profundizan en sus miserias y contradicciones medioburguesas. Kate Winslet y Christoph Waltz interpretan con brillantez a un matrimonio acomodado, formado por un abogado y una agente de inversiones, que van abandonando sus buenas maneras en pos de una sincera revelada gracias a la vomitona y al alcohol. Jodie Foster (quizá el punto débil del metraje) y John C. Reilly, escritora y mayorista respectivamente, son por su parte un una pareja liberal de un estrato económico algo más bajo y lidian con su propio fracaso personal desenfocando sus preocupaciones cercanas a cambio de una conciencia global mucho menos exigente. Es una película perfecta para pasar un buen rato, reírse y gozar de los diálogos. A ratos, las reacciones de los personajes parecen muy sacadas de quicio e histéricas pero es uno de los peros del tiempo real. Está en cada uno valorar si esa concesión merece la pena. Bajo mi punto de vista, sin duda alguna.

Qué hubiera dicho mi madre: jajajajajaja. Esto se parece muchísimo a las reuniones de padres a las que íbamos cuando estabas en el colegio. Incluso en algunos casos hubieran acabado a tortas, menos mal que allí no había whisky… No se sabe bien quiénes son los críos aquí. Lo mejor de todo, la pota, qué gente.

Puntuación: 8,5 / 10