The abominable Dr. Phibes (1971) – Robert Fuest

Qué me he tragado: El abominable doctor Phibes (1971) de Robert Fuest. Tras una fallida operación en la que su mujer muere, el doctor Phibes decide vengarse de todos los partícipes de dicha intervención quirúrgica, orquestando un plan asesino basado en las plagas del Antiguo Testamento.

Porqué: compré un pack de serie B que la incluía y por Vicent Price.

Qué tal digestión hice: extraña. Se trata de un slasher en toda regla con un paradigma extraño y descolocante: todo se centra en la venganza y se olvida la verosimilitud de la misma. Vicente Price, ya muy viejo, encarna a un tipo al que creían difunto (ojo a los efectos de maquillaje) y cuyo único afán es vengarse. La película es puramente eso, no tiene más sentido. Por el medio quedan unos personajes planos: los detectives que van siempre un paso por detrás y las víctimas, los cirujanos que van cayendo como moscas, uno de los cuales, el Dr. Vesalius, es un anodino Joseph Cotten. Lo mejor de la historia es su iconografía kitsch y ciertos momentos de terror gótico (Phibes de espaldas tocando el órgano, su capa, la guarida que es su casa). Por todo ello podría haber reminiscencias al más loco Ed Wood, pero con sobriedad y con un hilo argumental, la venganza, que remite a la fantasía Poe y a cierto tono cormaniano, Price mediante. Viendo que la película es del 71 se entienden dos cosas. Primero, que es imposible no pensar en El fantasma del paraíso (De Palma, 1974) con ése monstruo con casco tocando el teclado. Y segundo, que hay momentos extrañamente “Lynch” en las coreografías, lo absurdo y la escenografía propiamente dicha. Sobre todo en lo que respecta a la mansión de Phibes, que parece un remedo del escenario de Eraserhead (Lynch, 1977). Si esta película se hiciese en nuestro tiempo, y salvando la complejidad y diferencias de ¿guión?, sería Inland Empire (Lynch, 2006) cruzada con las diferentes entregas de la saga de terror gore Saw en lo que a métodos de tortura y asesinato se refiere. Presten especial atención a la ayudante del villano, toda abnegación y cutrerío, a la orquesta de automátas que acompaña al gran órgano y a todos esos pequeños detalles que constelan la película y nos hacen sonreír en los momentos que parecen menos oportunos.

Qué hubiera dicho mi madre: me parece una patraña esta peli. Es como las que ponían en el cine de la esquina cuando tu padre y yo éramos jóvenes. Que pagabas 5 duros y veías 2 o 3 pelis de estas… Que luego ni las veías, porque ibas al cine a lo que ibas, ya sabes… je je.

Puntuación: 6 / 10

 

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1 comentario

  1. Los crimenes son lo mejor de lo mejor. Es una rareza que merece la pena a pesar de lo que diga tu madre. Por cierto, tu madre es muy morbosa jugueteando en el cine viendo esta pelicula jejeje.

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