Attack the block (2011) – Joe Cornish

Qué me tragué: Attack the block (2011), ópera prima de Joe Cornish. Un grupo de cinco adolescentes conflictivos en un barrio marginal de Londres asaltan a una mujer que regresa a su hogar. En ese momento, cae junto a ellos un extraño meteorito que resulta ser un alienígena. El cabecilla es herido por este ser y la pandilla se venga exterminándolo a palos. Acto seguido, se verán inmersos en una invasión extraterrestre en toda regla y deciden tomarse la justicia por su mano cuándo su bloque de pisos es atacado.

Porqué: porque había leído algunas críticas positivas sobre el filme.

Qué tal digestión hice: entretenida y ligera. Estos poqueros agresivos (pero de buen fondo, eso sí, que son además muy graciosos) de marcado acento cockney son el reverso tenebroso de los modélicos angelitos de Super 8. Aquí no hay oportunidades para que los aliens demuestren si vienen o no en son de paz, si tienen sentimientos o si pretenden darnos alguna lección moral y los héroes son poco más o menos unos desgraciados que se divierten torturando al animalejo de otra galaxia sólo porque se ha tropezado en su camino; simpatizas con ellos por su extracción social pero, digamos, no son dignos de admiración por su comportamientos. Es curioso cómo se muestra a los extraterrestres, con esos dientes de neón y de cuerpo totalmente negro, evitando dirigir la atención hacia ellos o hacia los efectos especiales que se hubieran podido invertir en su creación. Esto permite fijarse en las conversaciones de los críos, su evolución frente al conflicto y su manera de adoctrinar y proteger a los que ellos consideran más débiles. Se agradece que, para variar, una película de invasión alienígena no muestre presidentes americanos que se quitan la gabardina para proteger (ergo salvar) a la Humanidad ni héroes de a pie venidos a más que se redimen gracias a la lucha encarnizada. En fin, un pasatiempo amable, menos revolucionario de lo que induce a pensar pero entretenida en su sencillez.

Qué hubiera dicho a mi madre: aquí de los adultos normales (con la salvedad de la enfermera) brillan por su ausencia, porque esos chiquillos están desmadrados (y nunca mejor dicho!) de lo lindo… no está mal, pero explícame a ver porqué siempre hay uno en la pandilla que se pirra por los cohetes y fuegos artificiales? Qué útil, no?

Puntuación: 6,5 / 10

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