A Dangerous Method (2011) – David Cronenberg

Qué me tragué: Un método peligroso (2011) dirigida por David Cronenberg. Presenciamos la evolución del triángulo emocional que protagonizan el Dr. Freud (interpretado por Viggo Mortensen), el Dr. Jung (Fassbender) y Sabina Spielrein antes de convertirse en facultativa (Keira Knightley) en la primera década del siglo XX, cuando el psicoanálisis alboreaba. La sexualidad, el intelecto, el castigo, las bajas pasiones y la terapia psicológica se mezclan aquí para dirigir las relaciones de estos tres personajes que marcaron un punto y aparte en su campo de estudio.

Porqué: porque me interesaba lo que parecía un cambio en la forma y temática habituales de Cronenberg, porque tiene un plantel de actores que tira de espaldas y porque propone una historia muy poco aireada.

Qué tal digestión hice: pesada pero soberbia. ¿Por dónde empezar para no olvidarme ningún detalle? Los protagonistas explotan sus posibilidades interpretativas para no dejar ni un resquicio de duda entre el personaje y el actor. Por ejemplo, en el caso (sorprendente) de Keira Knightley, vemos su madurez definitiva como actriz en un papel complejo, puesto al límite y lleno de matices. No merecen más halagos las estupendas puestas en escena de los protagonistas masculinos y sí me gustaría llamar la atención sobre la breve pero estelar aparición de Vincent Cassel (buff!) en el papel de Otto Gross y catalizador de la amoralidad reprimida de Jung. La evolución de la historia, que empieza sin darnos un respiro para colocarnos en nuestro lugar de espectador, es rápida, eficaz y permite descansar brevemente de los clímax que van repitiéndose a lo largo de todo el metraje, concentrado y breve por otra parte. Es llamativo también un curioso plano doble que se utiliza a menudo en la película, que mantiene a los dos protagonistas del diálogo en cuestión perfectamente enfocados (cuando lo normal sería desdibujar a uno o a otro) manteniendo en un borrón el alrededor. Consigue fijar la retina y la atención sobre la intensidad del diálogo, entendido en muchas de las escenas como una pelea física. Peca en algunos momentos de utilizar un lenguaje demasiado técnico que es difícil descifrar sin la apropiada formación (o al menos nociones) en las teorías de Freud o Jung. Se agradece, como conclusión, que en honor a la historia real, Sabina aquí tenga un papel fundamental en las relaciones entre ambos doctores y en sus estudios posteriores, cosa que se ha ninguneado u obviado incluso en la literatura más específica. Turbadora, creíble y documentada, un gustazo de filme.

Qué hubiera dicho mi madre: más que a tratar, estos dos se dedicaban a la charla porque menudas parrafadas se sueltan el uno al otro. Anda, que la loca reconvertida a psicóloga infantil también tiene bemoles. No pensaba yo esas cosas fueran compatibles.

Puntuación: 9 / 10

 

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1 comentario

  1. Para hacer un cambio real en la sociedad hay que tomar las decisiones por consenso y que las mujeres participen de forma decisiva.

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