Cecil B. Demented (2000) – John Waters

Qué me tragué: Cecil B. Demente (2000) del irreverente creador John Waters. Cecil y su grupo de acólitos planean a la perfección el secuestro de una estrella de cine, Honey Whitlock, para utilizarla en su propia película. Este grupo de lunáticos y excéntricos ruedan, bajo la dirección de Cecil (claro trasunto liviano de Waters), la película definitiva que romperá con todos los cánones comerciales, llena de eslóganes contestatarios y violencia gratuita. Además, el director obliga a todo el grupo al celibato por el celuloide para que canalicen sus energías en el rodaje.

Porqué: porque la Filmoteca de Madrid participó de un estupendo festival y la proyección de esta película contó con la presencia del propio John Waters lo que convertía el acto en imperdible.

Qué tal digestión hice: tremendamente divertida. Siendo plenamente consciente de que Waters ha dulcificado con el tiempo la violencia de sus imágenes, no así sus mensajes contra el sistema, esta película se disfruta por su grosería gratuita, sus barbaridades fanatistas (casi talibanas) y lo cercano que nos parece el fenómeno fan que podemos ver, sin ir muy lejos, en los mismo telediarios cuando viene cualquier estrella del pop. Fue divertido también asistir a una proyección llena de admiradores que aplaudían y vitoreaban cada consigna a favor del cine subtitulado, de la buena educación de los espectadores y en contra de las películas meramente comerciales, que habían encumbrado a la actriz que secuestran aunque, paradójicamente, todo el mundo coincidirá en que su mejor y más auténtico papel es el que le costará su vida tal y como la conocía en la película de Cecil. Se ven además algunas caras antes incluso de que se hicieran conocidas como Maggie Gyllenhaal, Adrian Grenier o la controvertida Patty Hearst. Un filme, en resumen, entretenido, quizá no perfecto en su factura, pero sí lleno de la mala leche más divertida que ha podido ver en el cine.

Qué hubiera dicho mi madre: toma ya, están todos piraos, que no se salva ni uno. Te ríes de puro ridículo que son todos porque vamos, la satánica está genial pero esa Melanie Griffith pintada como una puerta y convirtiéndose en rebelde es de traca. Me encanta la furgoneta que pintan y repintan para escapar de la policía.

Puntuación: 7 / 10

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1 comentario

  1. Una gamberrada que provoca la sonrisa hasta que se empieza a poner pesado el protagonista.Divertida hasta mas de la mitad, luego decae terriblemente, de cualquier forma entretenida si es. Saludos

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