Enemy at the gates (2001) – Jean-Jacques Annaud

Qué me tragué: Enemigo a las puertas (2001) de Jean-Jacques Annaud. Relato en clave de western de la lucha entre dos francotiradores (soviético vs. alemán) a través de su creciente fama y del reguero de cadáveres que van dejando a su paso. La película está contada desde el protagonismo del ruso (Jude Law), joven humilde que es ensalzado por la propaganda como héroe, mientras que el nazi (Ed Harris), es el archivillano asesino. Por el medio, una historia de amor a tres bandas entre una joven patriota rusa y el amigo del protagonista, los celos, las ganas de poder, la fama y la búsqueda de una simbología, en un marco donde todo está a punto de desmoronarse, el Stalingrado invadido.

Por qué: Porque en su momento fue muy bien reseñada y porque era una película digna de verse en el cine. Prometía aventuras, guerra y acción, y Jean-Jacques Annaud era una apuesta segura en estos ámbitos.

Qué tal digestión hice: Interesante. La película ha de ser vista no como una cinta de guerra, pese a las escenas bélicas, que las hay, sino como un western al uso, donde todo gira en torno al duelo del protagonista ruso con el malvado nazi sanguinario. Vista así, la película gana enteros y atrae. Es un guión muy suculento y, sobre todo Ed Harris haciendo de nazi malvado, relacionándose con un niño ruso y moviéndose como una serpiente al acecho, convierten a su personaje en la piedra angular de la película. La parte bélica en sí misma, con los personajes soviéticos, el trío amoroso y los dimes y diretes que ahí acontecen, son más bien sosos y aportan un dramatismo de garrafón, muy hollywodiense. Esto es pasable, pero uno se ha de quedar con el duelo de francotiradores. Con el modo en cómo el joven ruso se va volviendo cada vez más sanguinario y mejor asesino al tiempo que el nazi empieza a “humanizarse”, es decir, a no ser infalible. Técnicamente es grandiosa y hay escenas como la del río, que son magníficas, muy sobrias. Le falta silencio a la cinta pues, digamos, la carga de western se difumina con ramificaciones intermedias que nada aportan. Eliminando eso, y añadiendo más introspecciones de Jude Law, con elipsis o cualquier técnica similar, la película ganaría en frialdad y perdería ésa pátina de ñoñería.

Qué hubiera dicho mi madre: Preciosa. Me ha parecido preciosa. Y qué malo que era el nazi, eh. Esto sí me gusta, coñe, y no esas cosas raras que me pones…

Puntuación: 7/10

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1 comentario

  1. odradek

     /  26/01/2010

    western?

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