Southland tales (2006) – Richard Kelly

Qué me tragué: Southland Tales (2006), de Richard Kelly. En un futuro próximo Estados Unidos sufre un ataque nuclear y, a partir de dicho suceso, se establece un régimen de fascismo encubierto en una sociedad de bienestar cada vez más tecnificada. En L.A., un grupo de inadaptados (boxeador, ex actriz porno y dos gemelos), despiertan a una realidad que les es ajena, en la que hay una crisis energética debida a la carencia de un fluido (el karma) que se genera en el mar y en donde el control total de la información es más importante que cualquier cosa. Ocurre entonces que en esa búsqueda del saber se descubre que el destino del mundo estaba en manos de estos freaks.

Por qué: Porque el estilo Kelly quedó patente como un referente de la década en Donnie Darko y porque había leído maravillas acerca del cómic en que se basa. Por la atracción que me creaba la desmesurada ambición del director al intentar llevar a cabo la versión cinematográfica.

Qué tal digestión hice: Aceptable. Aunque la crítica se ensañó con Southland Tales, una segunda visión ayuda. Se trata de un esperpento cinefílico. Poner como protagonistas a los actores cumbre del cine más palomitero y burdo no es casual (The Rock, Sarah M. Gellar y Seann William Scott, por partida doble). Esos mismos actores encarnan lo que Kelly necesita: el triunfo de la mediocridad. Por eso son los héroes y los freaks, porque son la otra cara de la misma moneda: la fama. La película se puede ver como una gracieta muy cara (pese a que hubo de rebajarse el presupuesto en varias decenas de millones de dólares), aunque también pueden sacarse un montón de lecturas sociales. Como divertimento es algo disfuncional. A veces hace gracia, levanta un mohín de simpatía, por ejemplo, pero otras veces enfada, por hueca y por tontaina. Otras llega a rozar el concepto de Verhoeven en Starship Troopers (probablemente lo más cercano que exista) de sociedad ultrafascista y es ahí donde nace su logro y donde se ha de rascar. Es gracioso ver a ése boxeador tontorrón, que no sabe ni entiende nada, corretear de acá para allá como si con el sólo objeto de la acción lograse llevar a cabo su objetivo revolucionario. Por eso esta película es, en cierto modo, el tótem de nuestra época, porque retrata la imposibilidad de definir, de saber qué se quiere, hacia dónde se va. Porque sólo importa el control por el control y no importa ya conocer. Es ésa idea tan yanqui del “morir con las botas puestas”, pero llevada al mundo del miedo, el control y la desinformación. Si te preguntasen cómo fue el comienzo del milenio en el año 3000, es posible que esto quedase como recuerdo. Más que nada por caricaturesco.
This is the way… the world ends.

Qué diría mi madre: No he entendido ni de la misa a la media, ni de la media la mitad. Seré yo, que soy boba…

Puntuación: 6,5/10

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4 comentarios

  1. El momento musical de Timberlake es muy bueno.

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  2. Um… no “se basa” en un cómic, mucho menos adapta ninguno. Es, muy de otro modo, que la historia está concebida en seis partes, de las que las tres primeras salieron en cómic, con lo que la película cuenta las tres partes restantes. Que mucha gente no se enterase “de la misa la mitad” es porque no se enteraron, o no se molestaron en enterarse, de ese “pequeño detalle” antes de ponerla a parir.

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  3. Ah, mira, no sabía que el cómic era complemento en la historia. Sabía lo de las 6 partes y que la peli no contaba todo pero tampoco había indagado tanto.

    Muchas gracias por la información!

    Un saludejo.

    ¿Alguna recomendación del estilo de Southland Tales?

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  4. Nada, gracias a ti por la reseña. Y ¿una peli del estilo de Southland Tales? Ojalá. Lo obvio sería Donnie Darko, por aquello de que es el mismo director, pero son pelis bastante distintas… Aunque tengan cosas en común. Se me ocurren las últimas de David Lynch, por lo raruzcas… O Exótica, de Atom Egoyan, porque también es esteticista, poética y extraña. Y “En compañía de lobos”, o “Las vírgenes suicidas”, por lo mismo. Y si vamos a pelis en las que hay quórum del público a la hora de ponerlas a parir, pero que a mí me parecen impresionantes por muchos motivos, no puede faltar en la lista “Irreversible” del todavía más incomprendido Gaspar Noé. Pero claro, esto sólo son mis gustos… y lo que se me ocurre ahora.

    De paso, tengo otros dos blogs en los que hablo a veces de cine y/o música de cine (puedes buscar en las etiquetas): La Perse y Reddelicias, por si quieres echar un vistazo. Cuando abra las cuentas te enlazo.

    shlm

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