Qué me tragué: Albert Nobbs (2011) de Rodrigo García. Albert Nobbs es, a primera vista, un intachable camarero en un hotel de Dublín cuya vida discreta no levanta ninguna sospecha. Sin embargo, Nobbs es una mujer que se ve obligada a disfrazarse para poder trabajar y ahorrar el dinero suficiente para poner un negocio propio. Mantenerse camuflada continuamente hará que empiece a confundir algunos de sus sentimientos.
Qué tal digestión hice: telefilmesca. Una vez más, nos encontramos frente a un producto en el que únicamente se trata de poner de relevancia la magistral interpretación de la actriz principal (en este caso, de Glenn Close, cosa con la que personalmente ni siquiera estoy de acuerdo) y, al parecer, se les olvidó de que además había que dotar a la película de un argumento. Más allá del hecho anecdóctico de una mujer travistiéndose en el Dublín del S. XIX, no hay una historia que mantenga el interés durante más de media hora. Así que no hay nada que haga que el espectador no fantasee con la idea de huir de la sala a toda prisa. La verdadera lástima de todo este asunto es que, por más vueltas que le doy, no consigo rescatar ningún aspecto positivo por el que merezca la pena ver esta película.
Qué hubiera dicho mi madre: ¿de verdad quieren hacernos creer que nadie se da cuenta de que son mujeres? Porque con el camarero, vaya que vaya, pero ¿el pintor? Las voces parecen una chiste y no se lo cree nadie. En fin, este año las películas para los óscars no me están gustando nada, eh.
Puntuación: 3,5 / 10

